Tu sonrisa, el mejor regalo

1 Julio, 2008

guapa, por mad (c)

Ya sé qué me vas a regalar para mi cumpleaños: una sonrisa. Mañana, cuando me despiertes, me acercaré a tu cuna, como cada día. Me asomaré al azul de sus barrotes y allí, desde la cabecera, entre tus dos muñecos preferidos, estarás sonriente. Qué alegría, qué felicidad verte tan radiante, extendiendo los brazos hacia mí, invitándome a levantarte, a abrazarte, a susurrarte al oído: ¡Buenos días, pequeña Andrea!
Y esa sonrisa tuya, hija, esa deliciosa y maravillosa sonrisa de mañana será el mejor de los regalos posibles. Con eso me basta, corazón. Ahora duerme que mañana tenemos mucho que celebrar: lo de cada día y algo más.

*

Aún así, ustedes no se priven… Ya saben: pueden dejar los regalos donde siempre, que el cava y el tiramisú estarán esperándoles -también- como cada 2 de julio…


nosotrAs

8 Marzo, 2008

Añil, (c) mad

Por nosotrAs,
para que dejemos de tener un día.
Los queremos todos
.

Pero mientras, como entonces, gritemos:

Contra la violencia, la marginación, la desigualdad, la pobreza, la dependencia, la cosificación, la indeferencia, la discriminación…

Por el derecho a disponer libremente de nuestro cuerpo, por la igualdad salarial y de oportunidades, por la valoración en las cuentas públicas de las tareas no remuneradas, por el acceso real al ámbito público y de pleno derecho al privado…

Porque la lucha continúa, cada día, en cada casa, en cada lugar de trabajo, en cada una de nosotras, señoras de nadie.


Habemus Andrea, habemus…

28 Enero, 2008

Besos a tod@s

Pd. ¿A que es guapa?


Bon Nadal! (sólo faltas tú, Andrea)

23 Diciembre, 2007

Bones Festes!, (c) mad

Andrea, la Navidad ya está aquí. Pensé que quizá te apetecería verlo todo desde fuera, pero parece que no, que has decidido que tres quilos no son suficientes y que quieres apurar en mis entrañas las lunas a las que tienes derecho.
Y mira que lo tenemos todo preparado para cuando te decidas, que incluso yo creo haber aprendido la lección y he tenido casi nueve meses de paciencia. Pero tengo ya tantísimas ganas de tenerte en mis brazos, enganchada a mi pecho rebosante.
Andrea, hija mía, sólo faltas tú…


Contigo, Andrea

6 Octubre, 2007

Blaueta, (c) Andreu Anguera

Nuevas liturgias contigo, por ti, que ya estás enorme y superas la altura de ese ombligo que ya no es mío del todo, que ahora si lo miro bien te veo a sólo a ti, mi niña. Y me llenas de alegría y de sueños, de patadas y de miedos. ¿Qué haré contigo, dios mío? Media vida esperándote y ahora que ya estás aquí, tan cerca, tan dentro, tan viva, no sé qué decirte, no sé por dónde empezar contigo, Andrea.
Mirándome el ombligo todo el día, todos los días, tan ausente de todo, tan pendiente de ti y de mí, te paseo por mi día a día y estreno contigo nuevas liturgias. Sólo sé que cada mañana te saco a mi Barcelona, y que cuando puedo te llevo a mis rincones preferidos. Te cuento cómo es todo lo que nos rodea, lo ordinario y lo extraordinario. Te siento conmigo frente al ordenador y te leo las noticias (¡cómo está el mundo!) y rezo porque no me devuelvas una patada al estómago. Te imagino meciéndote mientras yo juego con Marmota y Napoleón, a la espera de que te dé tiempo a conocerlos bien, a estirarles de la cola y babarles las orejas. Te duermo con el trino de Gordo, que es la mejor voz de la casa. Nuevas liturgias cada día, contigo, Andrea, mi niña, para exorcizar todos mis demonios.
Y ahora cierro los ojos y te sueño. Eres preciosa, tan pequeña. Abres los ojazos con esa canción que nos dedicaron en secreto en nuestro primer concierto juntas. Y bailamos. Bailo contigo, Andrea.


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